Editorial Moda y Derecho

Fashion Vocabulary 

Cuando nos enfrentamos a un proyecto nuevo, a una iniciativa, especialmente en moda, tenemos que tener en cuenta que estamos creando, y esa creación debe ser lo suficientemente sólida como para poder generar un impacto. Hay cientos de metodologías que cada uno, diseñador, empresario, economista, blogger, o lo que sea, puede tomar como propia para seguir un camino que lo lleve a algo. ¿Qué es ese algo? Un producto que, BOOM, sea coherente, llamativo e innovador por donde quiera que se lo mire. 
Si crees que con esto ultimo puse la vara muy alto, no es tal la cosa. El diseño de una idea puede ser tan simple, que dentro de su simpleza ocurre ese impacto. Todo es relativo, recuérdenlo. Ahora, ¿cómo llegamos a ese producto? Gracias al famoso Proceso Creativo. Este concepto lo usan mucho los profesionales de la moda que tienen que ver más con el arte -maquilladores, diseñadores, peluqueros-, pero debería ser utilizado por TODOS. Sí, tu, escribano, tu también debes usar este proceso para que tus ideas se consoliden de la mejor manera posible. En realidad, ya lo debes estar usando, solo que no le llamas “proceso creativo”. 
Entonces, vayamos al diccionario, ¿qué es el proceso creativo? “El proceso creativo se refiere a las fases que se deben seguir para la aplicación de la creatividad y la generación de ideas entorno a un reto o un problema a resolver.” (Fundación Princesa de Girona) ¡Super amplio! Es por eso que lo podemos aplicar a cualquier ámbito de nuestras vidas. En el caso de los diseñadores de moda, el problema a resolver es propuesto por ellos mismos, se podría decir que el más básico es “cubrir el cuerpo”. Varios pensadores, como Graham Wallas o Arthur Koestler, han detallado las fases que nosotros, inconscientemente, realizamos a medida que vamos creando. Personalmente, adhiero más a las de Wallas, siendo las siguientes: Preparación, Incubación, Iluminación y Verificación. Estoy segura que todos ustedes pueden identificar su proceso o metodología con la búsqueda de este orden. 

Vayamos una por una en estas fases.

Preparación: para un diseñador de moda, sería el momento en donde investigamos (mi parte favorita cuando diseño para Dolmen) qué queremos hacer, qué influencias nos llegan y creamos el concepto de colección. Es cuando estamos abiertos como esponjitas para recibir toda la información posible. En el caso de los escribanos -polo opuesto, como pensarás- esta preparación refiere a la recolección de datos, a la identificación del problema y a la utilización de las herramientas y el conocimiento necesario para solucionar. Ahi es cuando hacemos todos nuestros esquemas, que nadie entiende, y cuando más nos explayamos.

Incubación: Aquí es cuando nuestro taller, estudio u oficina es un caos. Empezamos a unificar todas las ideas, todas las maneras para resolver y llegar a nuestro objetivo. Es cuando aun nadie conoce lo que estamos creando, pero es una etapa super rica, donde ponemos en funcionamiento todos los recursos que conocemos. 

Iluminación: Este es el famoso momento “¡Eureka!”. Hemos encontrado, conscientemente, la solución. Ya estamos contentos, satisfechos y con todas las ganas de ir al cliente, mundo, desfile o producción de moda, para mostrar lo que hemos logrado.

Verificación: El momento más racional de todo el proceso. Aquí nos damos cuenta si nuestra idea es viable, si aplica a lo que esperamos solucionar y si ya podemos llevarla adelante. 

Estas fases, se aplican a todos los ámbitos de nuestra vida. El proceso creativo conlleva un sinfín de factores que deben ser especificados para cada área y para cada profesión. Hay veces que este camino nos puede llevar meses, y hay veces que es simplemente el modo en el que razonamos una decisión de segundos. Somos creativos todo el tiempo, y no podemos perder la frescura de la creación diaria. Gritemos todos “¡Eureka!” y el mundo se llenará de alegría y progreso.

Colaboradora Valen Suárez.

Crédito de la imagen Geralt – Pixabays
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