Editorial Moda y Derecho

Fashion Vocabulary 

Como diseñadora, una de las grandes decisiones que atravieso es la de qué material utilizar. Ahora, sabemos que el material textil que utilizamos es esencial y básico para nuestra creación, ya que sin él no habría tal, pero el conocer este mundo se torna imprescindible para que podamos comunicar con éxito lo que conceptualmente hemos trabajado. Más allá del rol decisivo que lleva el diseñador, se torna importante que el consumidor también conozca de qué está hecha la prenda o accesorio que está comprando. No solo por un tema estético sino porque el material nos condiciona el cómo, cuándo y por qué utilizamos dicha pieza. Y ni hablar de las consecuencias que ese vestido o par de zapatos tengan sobre el medio ambiente, tanto en el procesamiento de su material como después de que dejamos de usarlo. 
¿Qué es lo que determina la decisión de qué material utilizar? Primero, la intuición (próximamente voy a estar hablando de esto), luego nuestro proceso creativo de diseño. La colección y nuestra investigación nos va a llevar a determinar exactamente cuál ese material que necesitamos. Ahora, si tenemos una metodología de trabajo que va desde el material hacia el concepto, ¡somos más libres aun! Los textiles se diferencian por cómo están hechos. Sí, es todo un gran detalle. La materia prima básica es lo que condicionará el movimiento, funcionalidad y tacto del textil -además de otros factores, como resistencia, impacto medioambiental o ilusión óptica- del material per sé. Es así como primero nos encontramos con las fibras, que como dice nuestro amigo el diccionario son “cada uno de los filamentos que entran en la composición de los tejidos orgánicos vegetales o animales.” (Real Academia Española) y las mismas pueden ser naturales, es decir que provienen de la madre naturaleza. De los animales podemos obtener lana, seda, cuero, alpaca, y prácticamente todos los pelos animales (chicos, esto ultimo, evítenlo si pueden, se vuelve anti-humano y cruel). De los vegetales, además de ser excelente fuente de alimento, podemos obtener fibras muy interesantes para trabajar con textiles biodegradables. En mi opinión, son los mejores materiales: lino, cáñamo, algodón, yute, sisal, agave, y hasta del coco. 
Pero, claramente el ser humano ha avanzado para perfeccionar estos regalos de la naturaleza. Y es así como desde mediados del 1800, se han realizado investigaciones y experimentos para obtener una suerte de híbridos textiles que se basan en fibras naturales y le añaden un componente químico para mejorar su rendimiento. Esto ha dado como resultado a las fibras artificiales. No voy a entrar en detalles químicos. Pero estos filamentos dan fibras proteicas, o sea, derivadas de proteínas animales; celulósicas, es decir, rayón -sí, aquel que le alegró la vida a la industria textil a principios de los 20s- o modal, o viscosa, o mi favorito: el Lyocell -mejor conocido como Tencel- porque su procesamiento es amigable con el ambiente y tiene una resistencia interesante y un tacto mega suave; o algínicas -estos textiles se diluyen en el agua, por lo que se tejen en un entramado con otra fibra, y cuando se lavan quedan calados-. 
Como somos mega curiosos y vivimos en la época del petróleo, el hombre también creó fibras a base de este recurso pronto-a-acabarse. Claramente éstas son las que más temo, las que más abundan y las más baratas normalmente. Su degradación es demasiado lenta, y sus procedimientos son super contaminantes. Sí, son resistentes, funcionales y hasta interesantes en su completa visión. Pero, ¿a qué costo? Estos textiles son creados con fibras sintéticas, y son el nylon, el PET, el poliéster, el acrílico o el polipropileno.

Foto: Chalit Saphaphak

Sea cual sea nuestro fin comunicacional, es importante que nuestros materiales sean componentes principales y base de nuestra construcción. Debemos darles el lugar decisivo que tienen y siempre apostar a nuestra intuición. Sí, miles de factores entran en esta decisión -el mercado, el público, el momento socioeconómico, nuestro cometido como empresa, como consumidores, entre otros- pero si elegimos bien, todo saldrá como debe. En mi caso, siempre voy a intentar que el impacto medioambiental de mis materiales sea minimo, ya sea a través del uso de textiles naturales o de técnicas como el reciclado o upcycling. Para otros, el cometido principal será diferente. Pregúntate de qué está hecha tu ropa, tus zapatos, tus carteras; de dónde vino ese textil, y hacia dónde va. Los materiales también están certificados; es interesante ver estos sellos que nos aseguran su calidad y procedencia, ya saben, nuestros amigos de las leyes siempre nos van a querer una mano en decisiones de moda. 

Valen Suárez.

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