Colaboradores Comunicación

Intuición en Moda

Valen Suaréz para Moda y Derecho.

Hace un tiempo vengo pensando acerca de cómo se construye una colección, una prenda, un look; y por más de que le doy vueltas a eso de la creatividad y al basarse en las tendencias o herramientas -que son totalmente útiles-, creo que el punto clave de todo esto es la intuición.

Sí, suena mega cliché. Pensar en el gut feeling a la hora de crear resulta hasta más seguro y una base fija para concretar lo que queremos. Soy una fiel creyente que todas las respuestas a lo que queremos están en nosotros mismos, solo tenemos que alimentarlas, y si esto lo llevamos al plano de la moda, resulta desde desafiante hasta excitante guiarse por lo que sentimos más que por lo que sabemos. Con este método no solo englobo a los diseñadores, sino a todos los diferentes actores que hacen a la industria de la moda. Siempre vamos a tener en nuestro camino ese “me parece que por acá sí” que ni nosotros sabemos de dónde viene.

Ahora, ¿es conveniente o sano dejarse llevar por eso que nos habla desde lugares recónditos de nosotros mismos? He aquí la gran cuestión. Yendo al diccionario, la intuición es la “facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento.” (Real Academia Española) Con esta definición, estamos inmediatamente proponiendo que nuestro poder de guiarnos por ese fuero interno es una facultad, una capacidad, por ende, una herramienta. Podríamos hasta discutir que es una capacidad extraordinaria y hasta más importante que cualquier otra, dado que es totalmente innata. ¡Sí! Nacemos con ella. Pero, en una industria tan diversa, tan rica como es la moda, basarnos sólo en la intuición propia podría llevar a diferencias con nuestros equipos, con el público al que apuntamos o con el momento en el que estamos.

Es así como el Diccionario de la Real Academia Española nos propone otra definición como esta: “percepción íntima e instantánea de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene.” Esto es lo más parecido a la definición de “visión” que podemos tener. Muchos diseñadores y empresarios hoy en día son reconocidos por ser visionarios, y para serlo más allá de ser talentosos en lo que hacen y de haberse preparado teórica y prácticamente, se han guiado por esa percepción íntima e instantánea que les ha dicho, les ha guiado, por el camino que han tomado.

Todo creativo (y por creativo hablo de todo el mundo, no solo aquellos que trabajan en la industria) es capaz de explotar esa intuición. A veces, puede parecer imposible lograr dejarse llevar, por lo que la sociedad nos ha propuesto, por las metodologías ya planteadas, por los cánones establecidos; pero, ¿quién, realmente, nos ha dicho que no podemos hacer las cosas a nuestra manera? La moda está para que juguemos con ella, para que explotemos lo que somos, para expresarnos desde nuestra perspectiva, vida y fuero interno, para crear un mundo mejor, para explorar la belleza en todas sus facetas y para generar disfrute y alegría. Todas estas razones, a mi parecer, son más coherentes si están ligadas a un método intuitivo en el que dejamos entrar la razón a modo de consulta.

 

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