Uno de los temas más interesantes que encontré en el curso de Fashion Law es el relacionado a la sustentabilidad de la moda, ahondar en el lado humano (con la consecuente protección de estos derechos) y su impacto ambiental.

Una muestra clara de que es necesario tener un serio compromiso con el ambiente lo es la lamentable decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo de París para el Cambio Climático, que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Esta problemática afecta directamente a la moda ya que es una industria muy dañina por cuanto la producción de ropa y la forma en la que la cuidamos después de que la compramos ocupa mucha tierra, agua, energía, químicos y produce altos grados de contaminación. La industria de la moda es la segunda más contaminante después de la petrolera y responsable del 10% de las emisiones de carbono a nivel mundial.

El Ethical Fashion Forum  ha definido la moda sustentable como aquella que maximiza los beneficios de las personas y minimiza el impacto en el medio ambiente.

La sustentabilidad y moda sostenible busca abarcar tres frentes que van juntos: bienestar social, medioambiental y viabilidad económica, en otras palabras la sustentabilidad plantea un desafío que involucra a toda la cadena de producción, desde la elección de materiales, el impacto de los materiales, el diseño de una prenda, su distribución, el modelo de negocios de una marca, y las condiciones laborales (en esta última percibimos la afectación de derechos humanos básicos, trabajo forzoso, trabajo infantil, acoso sexual, discriminación y condiciones peligrosas de trabajo, llegándose a hablar incluso de un sistema de esclavitud moderna).

En Uruguay estimo que será uno de los temas a incluir en la agenda política a muy corto plazo por cuanto se volverá necesario elaborar políticas de Estado ya sea para fomentar y proteger la producción nacional, ya sea para preservar el medio ambiente ante la invasión de prendas de pronto descarte frente a una moda sustentable o sostenible. Ello debería formar parte del “Uruguay Natural” que tan orgullosamente pregonamos y también una razón para liderar un cambio legislativo internacional, como siempre e históricamente hizo el país. Sin título

Todo ello obviamente acompañado de un cambio cultural profundo ya que al comprar una prenda no debemos limitarnos a hacerlo por su precio, las marcas, las tiendas sino que también deberíamos conocer sobre las granjas de algodón, las desmotadoras, hiladores, tejedores y todos aquellos que intervinieron en toda la cadena de valor y sus relaciones. Exigir que toda esa información sea brindada al consumidor es uno de los aspectos más urgentes a resolver.

Pero, además, debemos tener en cuenta que la forma de vestirnos revela muchos aspectos de nuestra personalidad. La moda y el estilo personal deben también reflejar esa belleza que surge de la fe y de la verdad, armonizando la moda y los valores cristianos.

Hay una armonía fundamental entre la fe y lo bello, de modo que, como dice el Papa Francisco (citado en la nota Moda, Estilo y Formación Cristiana http://opusdei.org/es/document/moda-estilo-y-formacion-cristiana/) (Francisco, Exh. Ap. Evangelii gaudium, 24-XI-2013, n. 167) “todas las expresiones de verdadera belleza pueden ser reconocidas como un sendero que ayuda a encontrarse con el señor Jesús”. En otra parte (Enc. Laudato si’, n. 215) señala que “prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista. Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso”. Nadie nace con el buen gusto ya formado, pues es parte de la educación que se recibe desde pequeños, a través de la contemplación de la belleza en la naturaleza -de su diversidad y orden-, el aprecio de una pieza de música clásica, una escultura, etc. No estamos condenados a un estilo rancio y aburrido; muy al contrario, los valores cristianos son connaturales a la auténtica belleza, pero esta comienza por lo más interior.

Testimonios de otras personas motivan a recorrer este camino, así en la nota que se puede leer en la página del Opus Dei (http://opusdei.org.uy/es-uy/article/trato-de-que-cada-prenda-realce-la-dignidad-de-la-mujer-2/) se señala que “Desde mis primeros pasos en el mundo de la moda me aconsejaron que tuviera un firme criterio y un sano complejo de superioridad, porque el ambiente es muy avasallante. En esto me han ayudado mucho unas palabras de San Josemaría Escrivá: “Se hace especialmente necesario ahora intensificar el trabajo apostólico en el campo de la moda para llevar también el ‘buen olor de Cristo’ a este gran medio de influencia social. Nuestro deseo es encontrar a Dios en este sector –tan paganizado muchas veces– de la vida y de las costumbres humanas, y procurar convertirlo en una ocasión de apostolado, en algo que hable de Dios y a Dios lleve”.

En suma, es importante, por un lado, tener presentes los varios beneficios de usar ropa sustentable, la que provenga de cultivos sin pesticidas ni tóxicos, que sea de mayor calidad y más duradera  para procurar que se compre menos prendas y con menor frecuencia, y que necesiten cuidados más simples, entre otras motivos.

Hoy ya existen nuevas iniciativas sustentables en la moda. Marcas como Levi’s, Ona Saez, Nike o Adidas están incorporando materiales biodegradables en sus prendas. Además, varias camisetas de fútbol están confeccionadas a partir de PET reciclado. Además, para el packaging del producto, algunas marcas introducen la alternativa de bolsas de papel reciclado o packaging adecuados que no tengan impacto ambiental.

Más allá de una colección con identidad propia, hay todo un mensaje de conciencia ecológica, un concepto que pretende establecer un vínculo que trasciende a la moda, por ello debemos incentivar el rol del consumidor, el cual se vuelve un agente activo por medio de la pregunta “¿dónde, quién y en qué condiciones se hizo mi ropa?”, reflexionando sobre sus decisiones de compra y el cuidado posterior de sus prenda.

El camino comenzó a recorrerse, falta mucho aún, está en nosotros incidir en forma determinante.

Dr. Humberto Cerutti (humbertocerutti@hotmail.com)

Alumno del Diplomado en Fashion Law.

Facultad de Derecho, Universidad CLAEH.

Generación 2017.

 

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