Hola! Mi nombre es Muriel Etcheverry. Soy estudiante de segundo año de Diseño de Modas en Instituto Strasser.

Es una carrera en la cual la innovación es uno de los ingredientes principales para elaborar nuestras colecciones; pero como bien sabemos los que estamos en este mundo, no es tan simple como la aparición repentina de un diseño loco y llamativo en nuestra cabeza, sino que cada uno de éstos surge de un arduo trabajo de investigación e interpretación subjetiva de la inspiración que cada uno elige, pero he aquí una gran incógnita: ¿Cuándo nos estamos inspirando y cuándo lo que hacemos es considerado copia?. Sí, a mí también me gustaría tener una respuesta sólida, como por ejemplo, que el primero que lo hizo es a quien deberían atribuirle los derechos de autor, pero lamento decirles que no es tan así.

Me pondré por un momento del lado del consumidor, entro a ver una tienda y encuentro prendas con una característica a la cual llamaré ‘’X’’, luego entro a la tienda de al lado, y me encuentro nuevamente a ‘’X’’, no hace falta decir que en el resto de las tiendas del centro comercial en el que me encuentre, también tendré  a ‘’X’’ invadiendo toda mi vista panorámica. Para darles un ejemplo más específico de quien es X, preguntaré a cuantas de nosotras nos aburrieron ya los bordados de rosas, los cordones de corsetería cerrando nuestros escotes en V, los jeans con perlas bordadas, las líneas en los laterales de todas las prendas habidas y por haber. Quisiera hacer un paréntesis, y recordar la definición de la palabra ‘’moda’’, de una manera simple y generalizada, la moda es ‘’lo que se repite’’, aplicándolo a la estética o imagen personal, es aquello que la mayoría de los individuos viste, o intervención que realiza en su pelo o piel, y si es algo que se repite, directamente no es algo que creamos, sino, que copiamos. Y así como nos copiamos entre nosotros de persona a persona, también sucede en las grandes marcas. Existe el fenómeno de las tendencias, que no es más que una lista de cosas que se repiten más que otras en un tiempo determinado.

A nivel personal, opino que las copias a las grandes marcas (me refiero a Gucci, Chanel, Dolce & Gabbana, Louis Vuitton, entre otras), no son más que el mismo fenómeno que vivimos a diario entre nosotros, (ver que otro lo usa de tal manera y querer usarlo). A diferencia de que, como estas marcas son reconocidas mundialmente, el fenómeno se convierte en un escándalo jurídico y económico. Estas copias, son simplemente otra rama que parte de las tendencias como ‘’cosa que se repite’’, pero con un nombre conocido que lo respalda. A veces, tomamos el elemento ‘’X’’ y lo utilizamos tal cual llegó a nosotros, y otras veces lo adaptamos para que vayan más con nuestro estilo, tanto como consumidores, como desde el rol de diseñador. ¿Quién más aparte de  mí conoce las famosas Crocs desde antes que Balenciaga las presentara con una súper plataforma agregada? ¿Y que hay sobre las zapatillas que sacó Sofía Sarkany esta temporada, que son muy similares a las Stan Smith de Adidas? ¿Copia? ¿O simplemente moda? Si a alguien le cabe duda, quiero saber si las zapatillas de lona con punta de goma, que se nos viene a la mente Converse All Star, son un invento puro y exclusivo de esa marca, lo sean o no, todos queremos unas Converse, y si no las podemos comprar porque son caras, compraremos unas similares, porque queremos eso para nosotros, original o no, y a los reyes de las pasarelas también los ataca el monstruo de lo que se repite, de la tendencia, el monstruo de la moda misma.

Muriel Etcheverry

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